Crespa Rodríguez retuvo el título mundial

Media hora antes de que comience la pelea, el padre de la Crespa Rodríguez enfila hacia camarines. “No le hablo nada de boxeo, solo voy a hacerle cariño en la cabeza, a decirle que la quiero y apoyarla. Ella es mi regalona”, dice Moisés Rodríguez, un caballero delgado y de tez mate, de 68 años y muy ágil para subir las escaleras del Polideportivo de Ñuñoa.

La madre de la boxeadora chilena, de 30 años, está sentada frente al cuadrilátero. Alicia sufre. “Me pongo nerviosa”, dice. “Es la primera vez que la puedo ver. Cuando fue a defender el título a Constitución, en enero, me puse tan nerviosa que comencé a caminar por los rincones del gimnasio”, recuerda.

Ahora la cosa es diferente. Alicia y Moisés están ahí sentados frente a su hija, en medio de un gimnasio repleto con cinco mil espectadores que se notan eufóricos con la pelea de fondo en la que Carolina Rodríguez, contadora de profesión, defenderá el título mundial de la categoría gallo de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), frente a la colombiana Dayana Cordero, de apenas 18 años.

A las 22.15, luego de un preliminar de dos peleas, aparece Dayana Cordero bailando al ritmo feliz del “Ras Tas Tas”, de la Banda Choke. El estadio la aplaude de pie y enloquece cuando le sigue la Crespa. Aparece en medio de llamaradas en lo alto del gimnasio y luego desciende al ring. Camina desafiante mientras canta “El Bandolero”, de Don Omar. El estadio se viene abajo.

Martín Vargas, en primera fila, al lado del ministro vocero de gobierno, Álvaro Elizalde, y de la titular de Deportes, Natalia Riffo, se saca fotos con los hinchas. Minutos antes le había advertido a la mamá de la Crespa: “Carolina tiene mejor técnica y es rápida”. Tenía razón.

Diamante Cordero no puede batir a la crespa con un KO. Venía con el antecedente de 13 peleas y nueve ganadas por esa vía. Pasan los 10 rounds y ninguna cae. La Crespita siempre buscó, siempre fue al frente, con hambre. Quería ganar con claridad. La colombiana más bien la esperó. Los jueces fallan a favor de la chilena, el estadio estalla, el rating de TVN marca el peak de la noche con 24 puntos, caen miles de papeles picados, vuelan los flashes, las fotos, los gritos.

Todo eso, la locura, la presión de ser local, el show a nivel profesional, le pasa la cuenta a la chilena. “Estoy feliz por haber retenido el cinturón, pero estoy triste porque estaba demasiado tensa. Quería ser yo, ser más. No me sorprendió mi rival, sino que mi ser interno me falló”, se excusa la Crespa que promete reivindicarse.

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